Declaración de FE

Declaración de Fe

  • La Inspiración de las Escrituras: La Biblia es la Palabra de Dios, única, infalible, autorizada e inspirada por Dios. (2 Timoteo 3:16, 17; Juan 5:24).
  • El único Dios Verdadero: Hay un solo Dios de existencia eterna en tres personas, que se ha revelado, manifestando los principios de parentesco y asociación, como el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo (Deuteronomio 6:4; Isaías 43:10-11; Mateo 28:19; Lucas 3:22).
  • La deidad de nuestro Señor Jesucristo; El Señor Jesucristo es el eterno Hijo de Dios. Las Escrituras declaran: a) Su nacimiento virginal (Mateo 1:23; Lucas 1:31,35), b) Su vida sin pecado (Hebreos 7:26; 1 Pedro 2:22), c) Sus milagros (Hechos 2:22; 10:38), d) Su obra vicaria en la cruz (1 Corintios 15:3; 2 Corintios 5:21) e) Su resurrección corporal de entre los muertos (Mateo 28:6; Lucas 24:39; 1 Corintios 15:4), f) Su ascensión y exaltación a la diestra de Dios Padre (Hechos 1:9, 11; 2:33; Filipenses 2:9-11; Hechos 1:3).
  • La caída del hombre: El hombre fue creado bueno y justo, pero por su propia voluntad cayó en transgresión, incurriendo así en el pecado y la separación de Dios que es la muerte espiritual, (Génesis 1:26; 27; 2:17; 3:6; Romanos 5:12-19).
  •  La salvación de hombre: La única esperanza de salvación está en la sangre de Jesucristo derramada en la cruz del calvario, que limpia todo pecado por medio del arrepentimiento y la fe en El, (Lucas 24:47; Juan 3:3; Romanos 10:13-15; Efesios 2:8; Tito 2:11; 3:5; 1 Juan 1:7a).
  • Las ordenanzas de la iglesia: Hay dos ordenanzas esenciales que fueron establecidas por el Señor Jesucristo, que en virtud de su carácter sagrado se les describe también como sacramentos. Estas ordenanzas son el bautismo en agua por inmersión y la cena del Señor conocido también como la Santa Cena o Santa Comunión, (Mateo 28:19; 26:26-29; Marcos 14:22-25; 16:16; Romanos 10:47-48; Lucas 22:14-20; 1 Corintios 11:23-26).
  • El Bautismo en el Espíritu Santo: El Bautismo en el Espíritu Santo conforme a Hechos 2:4,39 es dado a todos los creyentes que lo buscan fervientemente. (Hechos 1:8; Lucas 24:49).
  • La evidencia física inicial del Bautismo en el Espíritu Santo: El Bautismo en el Espíritu Santo se evidencia con la señal física  de hablar en otras lenguas como el Espíritu lo dirija (Hechos 2:4).
  • La santificación: El poder santificador del Espíritu Santo que vive en los creyentes hace posible tener vida de santidad (1 Pedro 1:14-16; 2 Pedro 1:4; Romanos 12:1-2).
  • La Iglesia y su Misión: La Iglesia es el cuerpo de Cristo, la morada de Dios en el Espíritu Santo, con la tarea de llevar adelante la Gran Comisión que el Señor le encomendó (Mateo 28:18-20; Marcos 16:15-18; Efesios 1:22-23; 4:11-16).
  • El Ministerio: Dios ha provisto un ministerio cuyo llamamiento y ordenación vienen de El con el propósito de edificar la Iglesia del Señor. (Mateo 28:19-20; 2ª Corintios 5:19-20).
  • Sanidad Divina: La Sanidad divina es una parte integrante del Evangelio, la sanidad del cuerpo ha sido provisto en la expiación y es el privilegio de todos los que creen (Isaías 53:4-5; Mateo 8:16-17; Santiago 5: 14-16).
  • La Esperanza Bienaventurada: La resurrección de los que han muerto en Cristo y su arrebatamiento junto con los creyentes vivos cuando sea la venida del Señor, es la esperanza inminente de los hijos de Dios (1 Tesalonisenses 4:16-17; Romanos 8:23; Tito 2:13; 1 Corintios 15:51-52).
  • El Reino Milenial de Cristo: La segunda venida de Cristo incluye el rapto de los santos, que es nuestra esperanza bienaventurada y el regreso visible de Cristo con sus santos para reinar sobre la  tierra por mil años (Zacarías 14:5; Mateo 24:27-30; Apocalipsis 1:7; 19:11-14; 20:1-6).
  • El Juicio Final: Habrá un juicio final en el cual los muertos en pecado (Sin Cristo) serán resucitados y juzgados según sus obras (Apocalipsis 1:7; 19:20; 20:11-15; 21:8).
  • Cielos Nuevo y Tierra Nueva: El apóstol Pedro dice: “Pero nosotros esperamos según sus promesas, cielo nuevo y tierra nueva, en los cuales mora la justicia” (2 Pedro 3:13). Al apóstol Juan le mostró el Señor esta realidad. (Apocalipsis 21:1-5).